Las pantallas interactivas de Newline se han consolidado como una de las herramientas más completas
para la educación actual. Su capacidad multitáctil permite que varios alumnos trabajen a la vez sobre la
misma pantalla, usando tanto lápiz como los propios dedos, lo que hace que las dinámicas de clase sean
mucho más participativas.
La compañía también acompaña a los centros con guías y consejos prácticos para sacar el máximo
provecho de la tecnología. Desde la instalación y el mantenimiento, hasta sugerencias didácticas para
integrar la pantalla en el día a día, el objetivo es que no se use solo como un “proyector moderno”, sino
como un recurso que impulse metodologías activas y colaborativas.
Un buen ejemplo de esta transformación lo encontramos en el Colegio Villalkor, donde se han
instalado pantallas Newline como parte de la renovación tecnológica de las aulas. Allí, los docentes ya
las utilizan como eje central de la enseñanza, demostrando cómo esta tecnología puede cambiar el
ambiente educativo y hacerlo más dinámico.